Aprender a endeudarte conscientemente y con cautela

Aprende como la deuda puede ser tu mejor aliado.

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Aprender a endeudarte no es algo fácil, pero la deuda puede ayudarnos a mejorar nuestras finanzas personales, por esta razón es indispensable saber cómo endeudarse para evitar problemas en tus finanzas.

A todos nos pasa en algún momento de nuestras vidas: Tenemos que enfrentarnos al gigante del endeudamiento. Bien porque nuestras finanzas no están bien o porque requerimos de financiamiento extra para adquirir algún bien o propiedad; buscar fuentes alternativas de dinero siempre representa una decisión que nos da muchos dolores de cabeza. Y no es para menos. 

Solicitar un crédito a una entidad bancaria para cubrir aquellos gastos que van más allá de nuestro presupuesto es siempre un asunto serio. Pero si lo pensamos bien, uno de los objetivos y razones de ser de toda institución bancaria o entidad de ahorro y préstamo es precisamente, financiar económicamente a particulares y/o a empresas 

Entonces, endeudarse no es siempre y necesariamente un asunto negativo. Aprender a endeudarte representa también una oportunidad y un medio para refinanciamiento y aumento de nuestros patrimonios. Eso sí, hay que diseñar un plan bien pensado que nos sume en esfuerzo, experiencia y capital.  

Aprender a endeudarte ¿Las deudas son buenas o malas? 

Independientemente de que el endeudamiento tenga o no para nosotros un cariz positivo, dar el primer paso hacia su encuentro es siempre algo que produce mucha incertidumbre 

Es normal que tengamos nuestras reservas, especialmente si planteamos endeudarnos a largo plazo, puesto que no sabemos a ciencia cierta en qué posición financiera nos encontraremos en el futuro para honrar el crédito solicitado. 

Si a esta reticencia sumamos el hecho de que algunos economistas sostienen que el endeudamiento es un movimiento que debemos evitar a toda costa, pues el panorama para nosotros se agrava 

Sin embargo, debemos mirar con ojos serenos y mucha cautela esta decisión: Sla adquisición de esta deuda nos resolverá un problema de urgencia, y su interés es manejable, bien vale la pena asumirlo. Veamos cómo hacerlo paso a paso. 

¿Préstamo o crédito? 

Lo primero que debemos hacer, es definir la naturaleza del financiamiento que vamos a solicitar. Básicamente, existen dos formas para hacerlo: Mediante el préstamo, o mediante un crédito.  

Ambos casos consisten en la solicitud y aprobación de una cantidad de dinero específico a una entidad financiera que nos establece un plazo para su devolución, generalmente con un porcentaje adicional. Para dar legalidad y validez a esta transacción, debemos firmar un documento donde queda reflejado el compromiso que asumimos. 

Préstamo.

Para efectos de un préstamo, el documento que firmamos en señal de conformidad vienen detalladas la forma y fecha tope de devolución del dinero cedido en préstamo, sus intereses y comisiones (si aplica), y demás particularidades.   

Visto que es el banco o entidad financiera quien determina los plazos, intereses, cantidad de cuotas y demás, nosotros no tenemos más opción que honrar las condiciones que nos impongan en el documento; es decir, no ponemos condiciones ni decidimos cómo vamos a devolver la cantidad prestada.  

Crédito.

Por otra parte, el crédito es otra operación financiera donde recibimos una cantidad de dinero con un límite específico y en un período de tiempo determinado. Con el crédito, quien recibe el dinero decide cuándo y cómo disponer del mismo, y cuándo devolverlo. 

Con esta modalidad y en función de nuestras necesidades, podemos cancelar la deuda en su totalidad o una fracción de ella acompañado, claro está, por los intereses que se devengan por la cantidad de dinero. 

Diferencias entre préstamo y crédito.

Entonces, un secreto para aprender a endeudarte es conocer la diferencia entre crédito y préstamo. La principal diferencia radica en el poder de decisión que tenemos para devolver el dinero cedido en préstamo:

Con los préstamos, devolvemos el capital y pagamos intereses de acuerdo a las condiciones que el banco o entidad financiera impone; mientras que con los créditos pagamos únicamente los intereses generados sobre el monto solicitado y cedido a nuestro nombre hasta que venza el plazo acordado. Incluso, cuando llega este momento, podemos solicitar una ampliación del mismo, o una renovación 

La otra diferencia entre préstamos y créditos también viene en forma de intereses: Los intereses por préstamos bancarios son bastante menores que los otorgados por créditos. 

Ahora que conocemos las diferencias entre préstamos y créditos financieros, y cómo se manejan ambas operaciones financieras, es necesario comprender lo que son deudas positivas y deudas negativas. 

Deudas positivas 

Son aquellas que contraemos para adquirir bienes o hacer inversiones que nos pueden reportar un margen de ganancia de retorno. Se les llaman deudas positivas porque el fin último por el cual las contraemos consiste en aumentar nuestro patrimonio personal. 

No obstante, las deudas positivas no dejan de ser deudas  por lo que se entiende que se debe pagar un interés asociado. Sin embargo, la rentabilidad que recibimos a cambio es superior a estos costes asociados. 

Algunos ejemplos de deudas buenas pueden darse cuando se adquiere una propiedad con la idea de alquilarla. Con ese alquiler se puede ayudar a cancelar las cuotas del inmueble. Otra forma al invertir en una carrera universitaria. 

Deudas negativas 

En el caso contrario, las deudas negativas incluyen todas las que se asumen para adquirir bienes que no necesitamos, o que no podemos cubrir con nuestro presupuesto. Por ejemplo, la compra de aquel televisor de 60’’ que nos gustó. 

Otra forma de adquirir deudas negativas ocurre cuando empleamos un préstamo cuyo plazo de amortización sea superior al tiempo de disfrute del producto. Por ejemplo, unas vacaciones que a la vuelta de un año todavía seguimos pagando. 

Analizando el endeudamiento: 8 tips poderosos para aprender a endeudarte.

Finalmente te dejamos estos tips para aprender a endeudarte con consciencia sin afectar tus finanzas:

1.- Pondera beneficios vs. endeudamiento

Uno de los aspectos a considerar al momento de asumir un endeudamiento es pensar concienzudamente si el bien o servicio que se desea comprar realmente lo necesitamos, y si el beneficio que nos brinda es mayor al endeudamiento que asumimos. 

2.- Evita las trampas de la publicidad y el mercadeo

Gran parte de las malas decisiones que tomamos se debe a la presión que ejerce la publicidad o el entorno que nos obliga a demostrar que ostentamos éxito. 

4.- Presupuesta el nuevo gasto

Cuando la decisión sea tomada de solicitar un préstamo debemos considerar si el coste mensual a cubrir sea manejable dentro de nuestro presupuesto. Se recomienda asumir deudas que no superen el 30% del ingreso mensual. 

5.- Traza planes alternativos

Otro factor determinante a tomar en cuenta y que va más allá del porcentaje arriba especificado, es la situación económica que tengamos con el tiempo y que nos permita cumplir con las deudas sobre todo si estas son a largo plazo.  

6.- Chequea tus opciones

Antes de salir a buscar el préstamo revisa con cuidado todas las opciones que ofrecen las distintas instituciones financieras. Se debe evaluar las condiciones del préstamo como el tipo de interés y el plazo establecido. 

7.- Pondera los intereses

En cuanto al interés, nos entrará la duda sobre cuál tipo escoger si es fijo o variable. Con un interés fijo las tasas son superiores a los de interés variable porque la duración del plazo es inferior. 

8.- Piensa con la cabeza fría

Debemos razonar si vale la pena asumir una deuda para adquirir un producto o servicio. Para gastos que se consuman rápidamente, siempre es preferible ahorrar hasta poder pagarlos en efectivo. 

Como bien pues apreciar, enfrentarse al gigante del endeudamiento no tiene que ser algo atemorizante. Es cuestión de apostar adquirir deudas positivas, y organizarnos para compromiso asumido por algún producto o servicio nos generé una rentabilidad superior a la del coste de la deuda en el futuro. 

Recordemos que endeudarse no es siempre y necesariamente un asunto negativo. Representa también una oportunidad y un medio para refinanciamiento y aumento de nuestros patrimonios. Eso sí, hay que diseñar un plan bien pensado que nos sume en esfuerzo, experiencia y capital.  

Idea original tomada de: Cómo Endeudarse Con Cabeza

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